Por Juan Pablo Ojeda
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, presentó este jueves un balance operativo en materia de seguridad como respuesta directa a las advertencias del mandatario estadounidense, Donald Trump, sobre una intervención terrestre contra el narcotráfico. Según las cifras oficiales expuestas en la conferencia matutina, el Gobierno de México registra una disminución cercana al 50% en la incidencia de homicidios dolosos, así como la inhabilitación de 2,500 laboratorios clandestinos de procesamiento de sustancias sintéticas.
La mandataria subrayó que, a diferencia de administraciones previas, las detenciones actuales se sustentan en carpetas de investigación robustecidas con pruebas periciales, evitando las capturas sin seguimiento judicial. En el informe se destacó también una reducción métrica en el flujo de fentanilo detectado en la frontera norte, lo que contradice la narrativa de inacción sostenida por la Casa Blanca en sus recientes eventos públicos.
Como eje de la contraargumentación, Sheinbaum exhibió la nueva Estrategia Nacional de Control de Drogas de Estados Unidos, documento que, por primera vez, incorpora el concepto de «normas sociales» para buscar una nación libre de estupefacientes. Este giro en la política estadounidense es interpretado por el Gobierno de México como un reconocimiento tácito de que el problema reside en la demanda interna de su población y no solo en la oferta transfronteriza.
La presidenta relató que en comunicaciones previas con Trump, ella atribuyó la menor tasa de drogadicción en México a la solidez de los valores familiares y los sistemas de protección social comunitarios. En este sentido, México ha implementado campañas de prevención masivas en centros escolares, un modelo que, según el documento citado, Washington planea replicar para abordar el consumo como un asunto de salud pública.
Por su parte, Donald Trump reiteró desde la Casa Blanca que su administración iniciará una «fase terrestre» de combate al tráfico, similar a los bombardeos contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico que han dejado 190 bajas desde 2025. El mandatario estadounidense afirmó que el tráfico marítimo ha caído un 97%, justificando así la necesidad de intervenir en territorio soberano si las autoridades locales no presentan resultados satisfactorios.
La logística de seguridad en la frontera norte se encuentra bajo presión debido a estas declaraciones, que sugieren una posible violación a los protocolos de cooperación bilateral establecidos. El Gobierno de México mantiene su postura de cooperar por «humanismo», pero exige que el reconocimiento de la crisis de salud pública en Estados Unidos sea el punto de partida para cualquier estrategia conjunta de largo plazo.
Finalmente, el Gabinete de Seguridad, liderado en esta sesión informativa por Luisa María Alcalde, analiza las implicaciones legales y soberanas de la «fase terrestre» anunciada por Trump. La administración Sheinbaum enfatizó que la soberanía nacional no es negociable y que la eficacia de las políticas públicas mexicanas se mide con la reducción de la violencia interna y la desarticulación logística de las bandas criminales con base en el derecho internacional.
