Javier Lamarque alista licencia en Cajeme rumbo a Sonora 2027

La eventual licencia de Javier Lamarque Cano a la alcaldía de Cajeme no debe leerse sólo como una ausencia administrativa. El movimiento forma parte de la competencia anticipada dentro de Morena rumbo a la gubernatura de Sonora en 2027 y busca enviar un doble mensaje: separarse del cargo para evitar señalamientos de promoción política, pero sostener que la obra pública municipal no se detiene.
Lamarque había anunciado que solicitaría licencia de hasta tres meses ante el Cabildo, con efectos a partir del 6 de junio, para participar en el proceso interno de Morena por la candidatura al Gobierno de Sonora. Sin embargo, después pausó esa solicitud por acuerdos internos del partido, que plantearon diferir las separaciones de cargo hasta un día antes del registro formal previsto para el 22 de junio.
El ajuste revela la lógica de control interno en Morena. No se trata sólo de cuándo se va Lamarque, sino de evitar que un aspirante tome ventaja antes que los demás en una contienda estatal donde la dirigencia busca administrar tiempos, encuestas y equilibrios entre grupos.
La disputa se inscribe en la sucesión de Alfonso Durazo, actual gobernador de Sonora, uno de los estados que renovarán gubernatura en 2027. El País reportó que Morena enfrenta una competencia amplia por las 17 gubernaturas en juego y que el registro de aspirantes a coordinaciones estatales estaba previsto originalmente para el 22 de junio.
Lamarque no llega como un cuadro nuevo. Fue diputado federal por Morena en la LXIV Legislatura, de 2018 a 2021, por el distrito 6 de Sonora, con cabecera en Ciudad Obregón. También ha construido su fuerza política desde Cajeme, municipio que ha gobernado en distintas etapas.
El punto fino de su licencia está en las críticas que intenta contener. Por un lado, busca evitar que se le acuse de usar la alcaldía como plataforma de precampaña; por otro, necesita impedir que su salida sea leída como abandono del municipio en medio de problemas de drenaje, pavimentación, agua potable, seguridad y obras pendientes.
Por eso el mensaje sobre continuidad de obra pública es central. En Cajeme hay proyectos visibles que funcionan como carta de presentación política, entre ellos la rehabilitación del Parque Infantil Ostimuri, la intervención de la Laguna del Náinari, trabajos de pavimentación y acciones de infraestructura hidráulica.
En mayo, autoridades estatales y municipales supervisaron el Parque Infantil Ostimuri y parte de la Laguna del Náinari, donde la primera etapa de modernización y rehabilitación fue reportada con un avance de 95 por ciento. En esa revisión, Lamarque sostuvo que después vendrían una segunda etapa y trabajos adicionales en la zona.
El proyecto no es menor en términos políticos. El informe anual de resultados 2025 de la Secretaría de Infraestructura y Desarrollo Urbano de Sonora reportó la rehabilitación del Parque Infantil Ostimuri en Ciudad Obregón con una inversión de 74.80 millones de pesos y beneficio estimado para 900 mil personas.
La insistencia en que las obras seguirán busca blindar el flanco municipal. Si Lamarque se separa del cargo, la continuidad administrativa dependerá del Cabildo y de quien asuma de manera interina la presidencia municipal. Ese relevo tendrá que cuidar ejecución de obra, servicios públicos y operación política local.
El movimiento también pone a prueba a Morena Sonora. Si todos los aspirantes se separan en condiciones similares, la dirigencia podrá vender una contienda más ordenada. Si no ocurre así, la licencia de Lamarque podría convertirse en argumento de inequidad interna o en señal de que algunos perfiles reciben trato preferente.
En términos editoriales, conviene evitar presentar la licencia como un hecho consumado si aún no está aprobada por Cabildo o si la fecha vuelve a modificarse por acuerdos partidistas. La formulación más precisa es que Lamarque prevé solicitar licencia temporal para participar en el proceso interno de Morena, después de haber pausado una primera fecha de separación.
La jugada resume el dilema de varios alcaldes y funcionarios morenistas rumbo a 2027: necesitan moverse antes de que otros ocupen terreno, pero no pueden aparecer usando cargos públicos como plataforma electoral. En Cajeme, Lamarque intenta resolver esa tensión con una fórmula clara: salir para competir, pero dejar la narrativa de que el gobierno municipal sigue funcionando.
