Nacional

Ken Salazar buscó cuatro veces a López Obrador tras captura de Zambada

julio 13, 2026 · 2 min de lectura

Por Juan Pablo Ojeda

 

El embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, realizó cuatro intentos formales de comunicación directa con el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador durante las horas posteriores a la captura de Ismael «El Mayo» Zambada el 25 de julio de 2024. Los registros de bitácora diplomática indican que las solicitudes se centraron en coordinar la narrativa oficial tras el operativo que culminó en territorio estadounidense.

El flujo de información entre la Embajada y Palacio Nacional se intensificó tras el aterrizaje de la aeronave en el aeropuerto de Santa Teresa, Nuevo México. El primer contacto fue solicitado a las 14:30 horas del día de la detención, seguido de tres comunicaciones adicionales en un periodo de 36 horas, buscando establecer una línea de acción compartida ante el impacto político.

La falta de respuesta inmediata por parte del Ejecutivo mexicano derivó en la posterior conferencia de prensa donde López Obrador cuestionó la opacidad del operativo. Datos estadísticos de la Secretaría de Relaciones Exteriores sugieren que el tiempo promedio de respuesta diplomática en casos de alta seguridad suele ser inferior a las 6 horas, cifra superada en esta instancia.

El presupuesto destinado a la cooperación binacional en seguridad asciende a 340 millones de dólares anuales, bajo el Marco Bicentenario. La fricción generada por la falta de comunicación afectó la ejecución de 12 protocolos operativos conjuntos durante el tercer trimestre de 2024, reduciendo la eficacia en el intercambio de inteligencia en un 18%.

La captura de Zambada representó el 45% de los objetivos prioritarios de la justicia estadounidense en México durante el presente decenio. El deslinde de la administración mexicana respecto a la operación forzó a la diplomacia de Washington a operar de manera unilateral, alterando los estándares de colaboración fronteriza establecidos desde 2021.

El impacto material se reflejó en una desaceleración temporal de los convenios de extradición. Tras el incidente, el número de solicitudes de traslados procesados bajó de un promedio mensual de 14 a solo 6 durante agosto y septiembre de 2024, evidenciando una crisis de confianza entre las agencias de inteligencia de ambos países.

La serie de intentos de Salazar fue un intento preventivo para evitar el desgaste político en la relación bilateral. A largo plazo, el silencio de Palacio Nacional ante los llamados del embajador marcó el inicio de una etapa de enfriamiento en el diálogo de alto nivel que definió los últimos meses de la administración obradorista.