marzo 18, 2026
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Un presunto error en la reforma electoral encendió focos rojos; legisladoras defienden a capa y espada décadas de lucha por la equidad.

La eliminación del principio de paridad constitucional en los municipios dentro del llamado Plan B electoral ha provocado un auténtico terremoto político en el Congreso de la Unión. La presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, levantó la voz para denunciar que el documento oficial borró de tajo la obligación de garantizar espacios para las mujeres en los cabildos de todo el país.

El hallazgo cayó como bomba entre las legisladoras de diversas bancadas, quienes de inmediato cerraron filas para evitar lo que consideran un retroceso inaceptable. Según la legisladora panista, la mutilación del texto obedece a la intervención de un «duende machista» al interior de los equipos que armaron la iniciativa.

En una charla frontal con la fuente legislativa, López Rabadán puso los puntos sobre las íes y expresó su desconcierto ante la falta de oficio de quienes arrastraron el lápiz. Subrayó que es imperdonable intentar cercenar una lucha histórica de las mujeres por la igualdad, sobre todo cuando el país está gobernado por primera vez por una mujer.

Y es que en la capital y en el resto de la República, las mujeres ya no se chupan el dedo frente a las jugarretas legislativas. La diputada presidenta dejó muy claro que la paridad total, aprobada en 2019, es un derecho que no permitirán que se esfume por lo que confían sea solamente «un mal documento».

El meollo del asunto recae en el artículo 115 constitucional, donde la propuesta actual limita el número de regidurías pero omite mañosamente la palabra «paridad». Esta aparente omisión técnica dejaría en la indefensión a miles de aspirantes a cargos municipales, permitiendo que los viejos cacicazgos vuelvan a acaparar las sillas de toma de decisiones.

No es un secreto que la presencia de alcaldesas, gobernadoras y legisladoras al frente de los máximos órganos del Estado mexicano no fue una concesión de buena voluntad, sino el fruto de reglas estrictas. López Rabadán, quien fue proponente de aquella reforma histórica, advirtió que no echarán en saco roto este intento de madruguete.

La red de Mujeres en Plural y diversos colectivos feministas ya han comenzado a hacer eco de esta denuncia en los pasillos de San Lázaro. Han entregado propuestas formales para blindar los derechos políticos y asegurar que la igualdad sustantiva no quede a merced de interpretaciones leguleyas ni de voluntades políticas pasajeras.

El llamado de atención va directo a las comisiones dictaminadoras del Senado, quienes tienen en sus manos la responsabilidad de pulir el dictamen antes de pasarlo al pleno. De no hacer la chamba correctamente, el bloque de mujeres en la Cámara de Diputados ya tiene la pluma afilada para enmendar el documento en cuanto pise su territorio.

En resumen, la advertencia está sobre la mesa y el reloj sigue su marcha rumbo a los próximos comicios. La defensa de la paridad en los municipios se ha convertido en la prueba de fuego para esta legislatura, donde quedará demostrado si el compromiso con las mujeres es genuino o si el «duende machista» seguirá rondando los curules.

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