Por Juan Pablo Ojeda
Un ingeniero de Petróleos Mexicanos (Pemex), identificado preliminarmente como Víctor “N”, falleció tras las complicaciones derivadas de una explosión e incendio registrados la noche del lunes 11 de mayo de 2026 en la refinería Antonio Dovalí Jaime, en Salina Cruz, Oaxaca. El deceso ocurrió mientras el trabajador era trasladado de urgencia hacia un centro hospitalario especializado en la Ciudad de México para recibir atención por quemaduras críticas.
El siniestro se localizó específicamente en la planta Hidros 2 de la instalación petrolera. El evento técnico se desencadenó durante las maniobras críticas para la puesta en marcha de la torre de enfriamiento identificada con la nomenclatura TE-05, un componente esencial para el procesamiento de hidrocarburos en dicha unidad de producción.
Hasta el momento, la dirección general de Petróleos Mexicanos no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre el fallecimiento del ingeniero. En un reporte técnico previo, la institución solo había confirmado la existencia de seis personas lesionadas, quienes fueron canalizadas inicialmente al hospital regional de la petrolera en el puerto de Salina Cruz para su estabilización.
De los seis heridos reportados por el incidente, la empresa estatal detalló que tres pertenecen a la plantilla interna de la institución, mientras que los otros tres son empleados de una compañía externa subcontratada para las labores de mantenimiento. No se ha especificado si el resto de los trabajadores se encuentran fuera de peligro o si presentan lesiones que comprometan su vida.
El personal especializado del cuerpo contra incendios de la refinería logró extinguir las llamas de manera definitiva tras varias horas de combate al fuego. La infraestructura de la planta Hidros 2 sufrió daños materiales considerables, cuya cuantía económica y operativa sigue bajo evaluación por parte de los peritos en seguridad industrial de la paraestatal.
La refinería Antonio Dovalí Jaime es uno de los centros de procesamiento de crudo más importantes del Pacífico mexicano, con una capacidad instalada para procesar 330,000 barriles diarios. Incidentes como el del lunes interrumpen los ciclos de producción y ponen en relieve las condiciones técnicas de las torres de enfriamiento y plantas de hidrodesulfuración.
Este evento se suma a la estadística de accidentes industriales en la región del Istmo de Tehuantepec, una zona de alta densidad de infraestructura energética. La falta de comunicación inmediata sobre el deceso del ingeniero ha generado incertidumbre entre el personal operativo de la zona, quienes demandan una revisión exhaustiva de los protocolos de seguridad en el arranque de plantas.
