Kenia López Rabadán, figura central en la conducción de la Comisión Permanente, abordó la polarización legislativa que atraviesa el país, dividiendo el panorama político entre quienes defienden la legalidad y quienes son señalados por omisión ante el crimen. Su narrativa se inserta en un contexto donde el federalismo mexicano es puesto a prueba por crisis simultáneas en Chihuahua y Sinaloa.
La diputada explicó que el parlamento debe ser el espacio de convergencia ideológica, razón por la cual rechazó las nuevas reglas que pretendían silenciar el debate. En su análisis, el intento de acotar los tiempos de intervención en la Permanente es un síntoma de una erosión democrática que busca evitar el escrutinio público sobre temas de seguridad nacional.
Respecto a la reforma al Poder Judicial, la presidenta destacó que existe un consenso emergente entre los grupos parlamentarios para modificar la fecha de la elección. El proceso de alineación de discursos sugiere la posibilidad de un periodo extraordinario antes de que concluya mayo, lo que permitiría un ajuste técnico necesario para garantizar la viabilidad del proceso electoral de septiembre.
En el caso de Sinaloa, López Rabadán defendió la ruta de la desaparición de poderes como un mecanismo constitucional de última instancia. Para la legisladora, la situación en dicho estado ha trascendido el ámbito local, convirtiéndose en una preocupación de seguridad hemisférica que requiere una respuesta contundente desde el Congreso de la Unión.
La defensa de la gobernadora Maru Campos fue presentada por la diputada como un acto de congruencia ética. Al comparar la gestión de Chihuahua con las acusaciones en Sinaloa, López Rabadán subrayó que el sistema de juicios políticos en México corre el riesgo de invertirse, persiguiendo a los funcionarios que cumplen con la ley mientras se otorga cobijo político a quienes la vulneran.
Sobre la percepción internacional de la corrupción en México, la legisladora reconoció que las declaraciones de agencias estadounidenses reflejan una realidad que lacera a las instituciones nacionales. Sostuvo que la honestidad y la transparencia no deben ser negociables y que la complicidad con el dinero del narcotráfico es el principal cáncer de la política contemporánea.
Finalmente, Kenia López Rabadán enfatizó que el mes de mayo será decisivo para el futuro del Constituyente Permanente. Entre la redefinición de la reforma judicial y el desahogo de las solicitudes de desaparición de poderes, el Congreso se encuentra ante la tarea de demostrar que puede operar como un contrapeso efectivo frente a las crisis de gobernabilidad que aquejan al país.
