PEKÍN, 15/05/2026.- El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump (i), junto al presidente chino, Xi Jinping (d), en Zhongnanhai, Pekín. China y Estados Unidos cerraron este viernes la visita de Donald Trump a Pekín con una fórmula política de estabilidad para los próximos años, promesas de cooperación comercial y varios interrogantes aún sin despejar sobre los compromisos concretos alcanzados. EFE/ Portavoz del Ministerio de Exteriores de China vía X SOLO USO EDITORIAL/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)
Por Juan Pablo Ojeda
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este viernes a bordo del Air Force One que la agenda de su reciente encuentro en Pekín con el mandatario chino, Xi Jinping, excluyó formalmente la discusión sobre los aranceles vigentes. A pesar de la carga impositiva que Washington mantiene sobre las importaciones chinas desde el inicio de su segundo mandato en 2025, el mandatario aseguró que el tema «no se mencionó» durante las sesiones de trabajo bilaterales de esta semana.
La omisión del tema arancelario ocurre mientras las empresas chinas continúan pagando gravámenes que el propio Trump calificó como «sustanciales». Esta postura marca un contraste técnico con la reunión previa celebrada en Corea del Sur en octubre de 2025, donde se pactó una reducción de aranceles y el levantamiento de restricciones operativas sobre tierras raras y productos agrícolas para aliviar la fricción en las cadenas de suministro globales.
La arquitectura de la relación comercial actual se sustenta en negociaciones paralelas de segundo nivel. Previo a la cumbre de Pekín, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, sostuvieron un encuentro técnico en Seúl el pasado 13 de mayo de 2026. Estas mesas de trabajo buscan estabilizar el flujo de capitales sin alterar la estructura impositiva que define la política exterior de la Casa Blanca.
En el ámbito de las metas de exportación, el representante de Comercio de Estados Unidos, Jamieson Greer, precisó que Washington proyecta el cierre de un acuerdo plurianual de adquisiciones. El objetivo técnico es garantizar compras chinas de productos agrícolas estadounidenses por un valor de decenas de miles de millones de dólares anuales durante el trienio 2026-2029, buscando reducir el déficit comercial de forma directa.
La estrategia de exportación estadounidense también prioriza sectores industriales de alto valor agregado. Además de la soja, el gobierno de Trump presiona por avances significativos en la venta de aeronaves Boeing, buscando compensar la pérdida de competitividad que han generado los costos de producción derivados de la guerra de aranceles cruzados entre ambas potencias.
Jurídicamente, el Ejecutivo navega un escenario complejo tras el fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos emitido en febrero de 2026. Dicha resolución invalidó parcialmente la estructura de aranceles impuesta por la administración Trump, forzando al Departamento de Comercio a reajustar las cuotas de importación para evitar desacatos legales mientras se mantiene la presión política sobre Pekín.
El balance de la gira asiática sugiere una táctica de «compartimentación» comercial. Mientras Trump mantiene la retórica de los aranceles como herramienta de recaudación y apalancamiento, las negociaciones técnicas se desplazan a sectores de materias primas y manufactura pesada para asegurar compromisos de compra que influyan positivamente en los indicadores macroeconómicos de la Unión Americana antes del cierre del año fiscal.
