Estilo De Vida

Cómo desinfectar el celular y otros objetos de uso diario

julio 19, 2026 · 7 min de lectura

El teléfono celular, el teclado, el control remoto, los interruptores y las manijas pasan de una mano a otra y acumulan grasa, polvo, restos de alimentos y microorganismos durante el uso cotidiano. Limpiarlos regularmente ayuda a retirar esa suciedad, aunque el procedimiento debe adaptarse al material y a las instrucciones de cada fabricante.

Afirmar que un celular siempre está “más sucio” que un control remoto resulta impreciso. La cantidad y el tipo de microorganismos dependen del número de usuarios, la frecuencia de contacto, los hábitos de higiene, el lugar donde se utiliza el objeto y el tiempo transcurrido desde su última limpieza.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos recomiendan limpiar con regularidad las superficies de contacto frecuente y reservar la desinfección adicional para situaciones como la presencia de una persona enferma o vulnerable en el hogar. La limpieza retira suciedad y parte de los microorganismos; la desinfección utiliza productos destinados a inactivarlos.

Antes de empezar, conviene lavarse las manos, ventilar el espacio y leer la etiqueta del producto. Nunca deben mezclarse cloro, amoniaco, vinagre, alcohol u otros limpiadores, porque algunas combinaciones pueden liberar vapores peligrosos o dañar las superficies.

Cómo limpiar correctamente el celular

El teléfono debe apagarse, desconectarse de cargadores y audífonos, y retirarse de su funda. Para la limpieza cotidiana puede utilizarse un paño suave de microfibra, seco o ligeramente humedecido conforme a las indicaciones del fabricante.

Apple permite limpiar las superficies exteriores compatibles de sus teléfonos con una toallita de alcohol isopropílico al 70%, una de alcohol etílico al 75% o determinadas toallitas desinfectantes. La empresa pide evitar cloro, peróxido de hidrógeno, humedad dentro de las aberturas y la inmersión del dispositivo.

Samsung también recomienda apagar el equipo, retirar la funda y aplicar el líquido sobre un paño de microfibra, nunca directamente sobre el aparato. Sus indicaciones advierten que no deben utilizarse cloro, aire comprimido ni cantidades excesivas de humedad; además, la exposición frecuente al alcohol puede afectar algunos acabados o sellos con el tiempo.

El paño debe estar apenas humedecido, no chorreando. La limpieza se realiza con movimientos suaves sobre la pantalla, los costados y la parte posterior, sin introducir cotonetes, palillos o líquidos en el puerto de carga, las bocinas o los micrófonos.

La funda necesita tratarse por separado. Los modelos de plástico o silicona pueden admitir agua y jabón, pero las fundas de piel, tela, madera u otros materiales requieren instrucciones específicas. Antes de colocarla nuevamente, tanto la funda como el teléfono deben estar completamente secos.

La frecuencia depende del uso. Una persona que lleva el celular al transporte público, lo coloca sobre mesas compartidas o lo presta puede limpiarlo con mayor regularidad que quien lo utiliza principalmente en casa. También conviene hacerlo después de una contaminación visible o del contacto con fluidos, alimentos o superficies sucias.

Teclado y mouse: apagar antes de pasar el paño

Los teclados y ratones deben desconectarse o apagarse antes de la limpieza. Primero se retiran migas y polvo con movimientos suaves; después puede pasarse un paño de microfibra ligeramente humedecido, sin permitir que el líquido se filtre entre teclas, botones o compartimentos de baterías.

Microsoft señala que algunos de sus teclados y ratones pueden limpiarse con una solución de alcohol isopropílico de hasta 70%, aplicada sobre un paño suave sin pelusa. Esa indicación corresponde a sus propios equipos, por lo que en productos de otras marcas debe revisarse el manual correspondiente.

No se recomienda rociar directamente el teclado ni empaparlo con desinfectante. Tampoco debe intentarse desprender cada tecla sin confirmar que el modelo permite desmontarla, pues algunos mecanismos pueden romperse o perder su ajuste.

En una computadora compartida, el teclado y el mouse pueden limpiarse al comienzo o al final de la jornada. En casa basta con establecer una rutina regular y actuar de inmediato cuando existan derrames, grasa visible o residuos entre las teclas.

Control remoto y mandos de videojuegos

El control remoto debe apagarse cuando sea posible y quedarse sin baterías durante la limpieza. Un paño ligeramente humedecido sirve para retirar suciedad de la cubierta, mientras que las ranuras alrededor de los botones pueden atenderse con una herramienta seca y suave.

El desinfectante no debe rociarse sobre el control, ya que puede filtrarse hacia la tarjeta electrónica. Después de limpiarlo, es necesario esperar a que esté seco antes de colocar nuevamente las baterías.

Los mandos de videojuegos requieren el mismo cuidado. Debido al contacto constante con manos, comida y sudor, conviene limpiar botones, palancas y empuñaduras sin saturar los mecanismos. Las instrucciones del fabricante deben prevalecer sobre cualquier receta doméstica difundida en redes sociales.

Manijas, apagadores y otras superficies duras

Las manijas de puertas, jaladeras, interruptores y botones de electrodomésticos suelen tolerar métodos distintos a los aparatos electrónicos. Cuando estén visiblemente sucios, primero deben limpiarse con agua y jabón o detergente compatible; después puede emplearse un desinfectante adecuado para la superficie.

Los CDC recomiendan limpiar antes de desinfectar, porque la suciedad puede reducir la eficacia del producto. También indican respetar el tiempo de contacto señalado en la etiqueta, es decir, los minutos durante los cuales la superficie debe permanecer húmeda para que el desinfectante funcione correctamente.

El cloro diluido puede utilizarse en determinadas superficies duras cuando la etiqueta y el material lo permitan, pero no es apropiado para teléfonos, teclados y muchos componentes electrónicos. Al emplearlo se requiere ventilación, protección indicada por el fabricante y una preparación correcta; nunca debe mezclarse con otros productos.

Las manijas del refrigerador, los interruptores de la cocina y las jaladeras del baño pueden necesitar mayor atención cuando hay varias personas en casa. Sin embargo, desinfectar cada objeto varias veces al día no es una regla universal: la frecuencia debe responder al uso, la suciedad y la presencia de enfermedad.

Audífonos y relojes inteligentes

Los audífonos deben desconectarse y limpiarse sin introducir líquidos en las rejillas. Las almohadillas removibles pueden requerir un procedimiento distinto al cuerpo electrónico, por lo que es necesario consultar las instrucciones del modelo.

En relojes inteligentes, también deben limpiarse por separado la pantalla y la correa. Samsung recomienda retirar sudor, polvo, cosméticos y otros residuos con un paño suave y secar completamente el dispositivo, pues la humedad acumulada puede favorecer irritaciones o interferir con sensores y sistemas de carga.

Las correas de silicona, cuero, metal o tela no admiten los mismos productos. Aplicar alcohol o jabón sin revisar el material puede resecar, manchar o debilitar algunos acabados.

Errores que pueden dañar los equipos

Uno de los errores más frecuentes es rociar el limpiador directamente sobre la pantalla o el teclado. También deben evitarse fibras abrasivas, limpiavidrios, acetona, aerosoles y productos no autorizados, pues pueden afectar recubrimientos, borrar impresiones o dejar humedad dentro del aparato.

Sumergir un teléfono con resistencia al agua tampoco es una forma válida de desinfectarlo. Esa característica se prueba bajo condiciones específicas y puede disminuir por golpes, reparaciones o desgaste de los sellos.

Otro error consiste en limpiar el dispositivo y olvidar los accesorios. La funda, el cable, la base de carga y los audífonos pueden volver a transferir suciedad al aparato recién atendido.

La higiene de los objetos no sustituye el lavado de manos. Tocar un teléfono limpio después de viajar, estornudar o preparar alimentos vuelve a depositar residuos sobre la superficie. La medida más práctica es combinar manos limpias, limpieza regular y cuidados específicos para cada material.

Una rutina semanal puede incluir celular, funda, teclado, mouse y controles, mientras que manijas e interruptores pueden atenderse conforme al número de usuarios y la suciedad visible. Si alguien está enfermo en casa, la limpieza y la desinfección de superficies compartidas pueden aumentar siguiendo indicaciones sanitarias.

La regla general cabe en tres pasos: retirar primero la suciedad, utilizar sólo un producto compatible y evitar que la humedad entre en componentes electrónicos. Así, el celular puede quedar limpio sin que la desinfección termine mandándolo directo al servicio técnico.